La Mezquita de Al – Munastyr

La Mezquita de Almonaster está emplazada en lo más alto del cerro que corona el Castillo. Esta “iglesia antigua de moros”, denominación que figura en un documento de 1.583 conservado en el Archivo General de Simancas, se erigió durante el reinado de Abd al-Rahman III.

Por los restos reutilizados en su construcción cabe pensar que, que en época romana, existió un edificio monumental que posteriormente fue transformado en iglesia visigodo - cristiana, subsistiendo con carácter monacal hasta la invasión musulmana. Numerosas columnas y capiteles romanos de los S. I y II, así como interesantísimos vestigios visigodos del V al VII son mudos testigos de este reaprovechamiento.

A juicio de Alfonso Jiménez (arquitecto, autor de la restauración de 1.975), la mezquita levantada a finales del IX o principios del X, fue totalmente de nueva planta, sin aprovechar parte alguna del edificio pre-islámico, salvo los restos decorativos ya reseñados. Esta fecha la justifica por el arcaísmo del mihrab.

Siguiendo los cánones de la época califal, la Mezquita presenta dos espacios claramente definidos: el shan (1) o patio abierto para las abluciones y el liwan (2), sala de oración cubierta.

El oratorio se compone de cinco naves orientadas hacia el muro de la qibla (3) cuyas arcadas de ladrillo, originariamente de herradura, descansan sobre columnas y pilares de diferentes materiales, tamaños y épocas (material de acarreo).

En el centro de la qibla se abre el mihrab (4), de planta cúbicosemicircular, cubierto con bóveda de horno; un alfiz de ladrillos enmarca el arco de herradura frontal. El alminar (5), que aún conserva en su parte inicial la escalera que circula sobre el machón central, completa el edificio islámico.

Cuando los cristianos ocuparon estas tierras, allá por el S. XIII, se construyó un ábside posiblemente románico, del que sólo quedan los arranques del arco triunfal embebidos en los del arco actual. No se sabe si este ábside vio interrumpida su construcción, si sufrió destrucción violenta o fue desmontado en parte para levantar el actual. Tampoco se sabe exactamente la advocación de la mezquita cristianizada, aunque al llamarse de Nuestra Señora de la Concepción, en el siglo XVI, cabe pensar que, como era frecuente, la primitiva advocación sería la de Santa María.

A finales del siglo XV o comienzos del XVI, la mezquita sufrió una serie de obras importantes que remozaron parte de su estructura y añadieron nuevos espacios: se recortaron los arcos inmediatos a la qibla, aunque algunos siguieron conservando arranques en herradura; se reforzó el muro de la qibla, añadiendo un estribo; se reformó el mihrab y se amplió la mezquita levantando el pórtico y tal vez el aljibe; todo ello dentro de un estilo mudéjar (arcos rebajados y escarzados, ladrillo limpio) relacionado con el sevillano.

En el S. XVI se realizó el campanario y se labró la sacristía y el porche, además de añadir ciertos detalles decorativos como los azulejos que adornan el escalón de entrada al presbiterio. Obras posteriores, ya en el S. XVIII, son la transformación del remate de la torre, la construcción del “cuarto de los moros” y la decoración de la cúpula del ábside.

La mezquita tiene planta cuadrada, con sus ángulos notablemente deformados. Sus lados tienen similares dimensiones (10,7 por 11 metros en el interior) y su cota más alta en la parte norte, bajando progresivamente hacia el sur. El espesor de sus muros es variable y los materiales diversos, predominando la mampostería y el aparejo toledano, aunque también aparece el ladrillo y, en algunas zonas, el tapial o esquinales de grandes sillares graníticos.

Conserva en su interior un conjunto interesantísimo de piezas arqueológicas de diferentes periodos y estilos: un ara funeraria romana; un epitafio paleocristiano; los restos del ara y del cancel de iconostasis de la antigua iglesia visigoda; un cimacio, datable entre el V el VII; un dintel visigodo, coronando la puerta de entrada; numerosos fustes y capiteles romanos; …

La Mezquita de Almonaster es un testimonio excepcional de las primeras obras islámicas de España. Conserva el carácter, tan difícil de encontrar, de una mezquita de ciudad pequeña, sobria, recogida y dotada de la sutil elegancia del periodo omeya, cuyo arte unió herencia clásica e influencia oriental.

El empleo de materiales romanos y visigodos, el aparejo de ladrillo y la mampostería como recurso decorativo de gusto arcaico, el nicho de oración circular, el alminar con machón central, son indicios de la antigüedad de este singular edificio. Su ambiente arquitectónico se relaciona con las obras más antiguas del Islam Occidental, del Norte de África y de Al – Ándalus.

Ni los avatares del paso del tiempo, ni los propios ataques de la naturaleza han podido con este singular monumento, emblema de Almonaster y origen y destino de culturas. Cada época impuso su sello y de cada época nos queda el recuerdo patente en sus viejas piedras perviviendo en nuestros días como un auténtico crisol de culturas, síntesis de toda la historia de este pueblo.