Ermita de Santa Eulalia

En un documento de 1.606 que se conserva en el Archivo Municipal de Almonaster, aparece un cuestionario según el cual, Juan Varela, después de prestar juramento, manifestó que en el término de la Dehesa de la “Arguijuela” se hallaba la Ermita de la Señora Santa Eulalia, adonde concurrían en procesión, la Pascua de Pentecostés, las Villas de Almonaster, Aracena, Zalamea y otros lugares del entorno.

Según escribe el Profesor A. Jiménez, es este uno de los escasos edificios romanos que podemos contemplar en Huelva, ya que los tres muros de su ábside son los de un mausoleo de época imperial, construido probablemente en la primera mitad del S. I de nuestra Era y, en su día, debió presentar una apariencia similar a la de la Torre de los Escipiones en Tarragona, aunque de dimensiones notablemente mayores ya que formaba en planta un cuadrado de más de 7 metros y medio de lado.

A su necrópolis pertenecería la tumba de incineración de un romano llamado L. IVLUIS CAMPANUS TARMESTINUS, que murió a fines del siglo I, y que se encontró durante las obras de mejora del carril de acceso a la ermita.

Pues bien, en las ruinas del edificio funerario romano, construido con hermosos sillares de granito, se levantó la Ermita, quizá a finales del XV o principios del XVI.

De esta época serían también las pinturas que se extienden por los paramentos del ábside.
Su morfología se enmarca en el ámbito de las iglesias de arcos transversales de la sierra. El acceso a la ermita se realiza a través de un porche barroco de arcos mixtilíneos que se prolonga por los costados del edificio. De esta etapa, S. XVIII, sería también la espadaña de dos cuerpos y la sacristía.

Su espacio interior se define por tres ámbitos rectangulares conectados por medio de arcos apuntados. Los dos primeros tramos son más anchos que el tercero, donde se ubica el ábside de planta cuadrangular y que constituiría el mausoleo romano, y al que se accede a través de un arco triunfal, también apuntado. En este espacio aparece una bóveda de crucería ojival de nervios diagonales en ladrillo que se cruzan en una clave central. La bóveda está decorada con pinturas barrocas al fresco, del S. XVIII.

En los testeros del ábside aparecen una serie de pinturas murales de finales del siglo XV o comienzos del siglo XVI, dentro del período gótico tardío. La obra al fresco representa a Santa Eulalia y Santa Julita, en el testero frontal, con San Jorge, Santa Leocadia, la Virgen con el Niño y San Miguel. En el testero de la izquierda se representan escenas medievales y la figura de San Vicente, con dos orantes a sus pies. En el testero de la derecha aparece una escena de batalla con el apóstol Santiago a caballo, y en la otra a San Sebastián, ataviado con arco y aljaba, con dos orantes a sus pies.

La ermita de Santa Eulalia se ha convertido, desde 1606, en el centro neurálgico de celebración de la Romería en honor de la Santa, la más antigua de España. Miles de romeros llegados desde toda la Sierra y de otros puntos de la geografía nacional, acuden cada tercer fin de semana de mayo al paraje, para participar en una de las fiestas con mayor historia y tradición de toda la comarca.

La Ermita y su entorno, incluyendo el antiguo coso taurino, está declarada Bien de Interés Cultural y forma parte importante del Conjunto Histórico de Almonaster. Recientemente, al espacio arqueológico en el que se ubica le ha sido incoado expediente de protección especial.

  

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